El Nintendo Game Boy, lanzado en 1989, revolucionó los juegos portátiles y se mantuvo firme como la mejor consola portátil durante nueve años hasta que el color Game Boy llegó en 1998. Este dispositivo icónico, con su pantalla monocromática de 2.6 pulgadas, se convirtió en una puerta de entrada a juegos móviles para toda una generación y pav.